
El cierre de la planta textil fue “un golpe duro para Goya”, sintetizó el intendente Mariano Hormaechea en declaraciones a Infobae. La medida fue tomada por la dirección de Emilio Alal, una empresa creada en 1914, a finales de enero. Los dueños de la compañía culparon a las condiciones macroeconómicas por la decisión que involucró también a la planta de Villa Ángela, Chaco.
Tras la determinación, unos 260 empleados quedaron en la calle. El reclamo que sostienen desde hace varios días apunta al cobro del 100% de la indemnización que les corresponde. Los trabajadores y sus familias han realizado cortes intermitentes de tránsito en el acceso norte de Goya.
Este miércoles se concretó una reunión en la Secretaría de Trabajo de la provincia, la segunda desde el cierre. Las noticias no fueron buenas. La empresa comunicó que había entrado en concurso preventivo. Según indicaron los responsables de la firma, esta acción permitirá reestructurar la deuda, proteger el crédito laboral y diseñar una estrategia de continuidad comercial.
La salida buscada permitirá que, en el mientras tanto, los empleados puedan percibir el Fondo de Desempleo de Anses. La autoridad laboral intimó a la empresa a entregar la documentación para avanzar en el cobro de este beneficio. El plazo es de 48 horas.

La representación de los trabajadores no quedó conforme. El planteo que hicieron incluyó un pedido para que se indemnice a los empleados con bienes de la empresa. La alternativa no tuvo acogida en los empleadores.
Los empleados de Alal continúan en estado de alerta y movilización. Desde el viernes de la semana pasada han realizado tres piquetes en la intersección de la ruta provincial 43 y la avenida Alem, en el acceso norte a Goya. La protesta interrumpe el tránsito durante unos minutos y luego libera el paso.
Cuál fue el impacto del cierre
“Estamos muy preocupados”, confesó Hormaechea. La paralización de Alal “afecta a los trabajadores que quedan sin empleo y a la ciudad”, relató. La textil “moviliza la economía local de manera directa e indirecta” puntualizó el intendente.
“Todavía no podemos cuantificar en cuánto golpea a la economía pero sí sabemos que es un golpe duro para Goya”, indicó en diálogo con este medio. La Iglesia también se comprometió con la crisis. Días atrás, hubo un Vía Crucis organizado por el obispo local, monseñor Adolfo Canecín. La convocatoria fue multitudinaria.

El Estado provincial y municipal han tomado medidas a fin de dar una contención a las familias afectadas por el conflicto de la empresa.
La ministra de Industria de Corrientes, Mariel Gabur, confesó que el cierre tomó “por sorpresa” a la administración del gobernador Juan Pablo Valdés. Durante un encuentro con empleados de la firma, adelantó que a los afectados no se les cortará el suministro eléctrico.
La funcionaria también comunicó que, en conjunto con el Municipio, entregarán asistencia alimentaria a las familias de los empleados de Alal. El Gobierno local hizo un empadronamiento en las últimas horas para ajustar detalles de la asistencia de ambos estamentos gubernamentales.
La Ministra Gabur viajó el lunes a Buenos Aires. El objetivo era gestionar herramientas para enfrentar la situación. En un primer momento, estaba previsto que el gobernador Valdés encabece la comitiva. Incluso se planificó una reunión con el titular de Economía, Luis Caputo. La cumbre se pospuso por problemas de agenda del Ministro.

El mandatario provincial habló con medios locales sobre las gestiones en Buenos Aires. “El ministro Caputo está con temas nacionales. Nos dejó con Pablo Lavigne (secretario de Producción). Estamos trabajando para que la industria no cierre”, comentó.
Razones
Alal consignó que la crisis que atraviesa y que obligó al cierre de plantas está relacionada en forma directa con un deterioro de la cadena de comercialización. Entre los factores que componen este fenómeno, situó la caída del consumo, la presión tributaria y financiera y la competencia desleal por la apertura de importación de textiles.



