Se crió con una bicampeona de Wimbledon y es la gran sorpresa del Argentina Open: la historia de Vít Kopriva, el rival de Francisco Cerúndolo

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Vít Kopriva, el obstáculo que debe sortear Francisco Cerúndolo en busca de las semis del Argentina Open (Fuente: REUTERS/Eduardo Muñoz)

El Argentina Open suele ofrecer historias inesperadas y la de Vít Kopriva es una de las que sobresale en esta edición. El checo, actual 95° del ranking mundial, se instaló en los cuartos de final tras derrotar con autoridad al italiano Matteo Berrettini (58° y octavo preclasificado) por 6-4 y 6-3 en el Estadio Guillermo Vilas. Antes, en su estreno, ya había dado una señal al dejar en el camino al argentino Alex Barrena. Ahora, el desafío será aún mayor: enfrentar a Francisco Cerúndolo (19°), el mejor tenista nacional.

Tras su resonante triunfo, Kopriva no esquivó el contexto que lo espera. “Ustedes, los argentinos, son increíbles. Alientan mucho a sus jugadores. Será complicado, pero intentaré dar mi mejor versión. Veremos qué opciones se me presentan”, afirmó, consciente de que deberá lidiar tanto con el rival como con el fervor del público local.

Para entender el recorrido del europeo hay que retroceder hasta Fulnek, República Checa, el pequeño pueblo checo de 5500 habitantes donde creció y dio sus primeros pasos con la raqueta.

Allí no era el único soñador: vivía a apenas dos cuadras de Petra Kvitova, la bicampeona de Wimbledon -en 2011 y 2014- que marcó a toda una generación. “El tenis era cada vez más popular entre mis amigos y todos en el pueblo. Fue un gran logro para ella ganar Wimbledon dos veces”, recordó Kopriva meses atrás, en una entrevista con el sitio oficial de la ATP, sobre la influencia de su vecina ilustre.

La conexión fue mucho más profunda que una simple cercanía geográfica. El padre y el hermano de Kvitova entrenaron al joven Vít en sus comienzos, un vínculo que la propia ex número 2 del mundo evoca con cariño. “Cuando me fui de la ciudad, mi padre quería ser entrenador. Y quería trabajar con Vít”, contó la checa, que reveló que su familia todavía sigue los partidos del actual 95° del mundo.

Vit Kopriva saluda al italiano Matteo Berrettini luego de eliminarlo en el Argentina Open

Kopriva también guarda ese recuerdo con cariño: “Ella es mayor que yo, así que jugaba mucho mejor al tenis. Pero su familia estuvo conmigo al principio de mi carrera”.

Como tantos chicos de su país, creció admirando a figuras como Tomas Berdych y Radek Stepanek, protagonistas de la conquista de la Copa Davis en 2012 y 2013. “Berdych ganaba algo cada año y estuvo entre los 10 mejores durante no sé cuánto tiempo. En aquel entonces no me di cuenta de que fuera tan bueno… Ahora puedo admitir que es incluso mejor de lo que pensaba de joven”, reflexionó.

Aquellos éxitos, reconoció Kopriva, ayudaron a que los jóvenes checos sintieran que el tenis era un camino posible.

El gran punto de inflexión en su carrera llegó en 2021, cuando siendo el número 249 del mundo alcanzó las semifinales del ATP 250 de Gstaad y sorprendió al canadiense Denis Shapovalov. “Creo que ese fue el torneo más importante para mí, para creer que podía ser mejor. Fue mi primera victoria inesperada y muy importante”, explicó. Desde entonces, su crecimiento fue sostenido hasta lograr el ingreso al Top 100.

Kopriva también sumó experiencias en los escenarios más imponentes del circuito. El año pasado, en Wimbledon se midió con Novak Djokovic y, aunque cayó en sets corridos, se llevó un aprendizaje invaluable. “Aprendí lo bueno que es, la experiencia de jugar en un estadio tan grande, su forma de jugar, su comportamiento. Solo saqué cosas positivas”, aseguró.

Ese tipo de partidos, según su parecer, son los que terminan moldeando a un jugador para poder competir al máximo nivel. En el siguiente Grand Slam, el US Open, el checo volvió a cruzarse con un tenista top: Jannik Sinner, quien lo eliminó en primera ronda.

Vít Kopriva saca ante Jannik Sinner en el US Open 2025 (Fuente: Reuters)

Hoy, instalado entre los ocho mejores en Buenos Aires, Kopriva vuelve a colocarse en el rol de outsider. Sin el peso de la presión y con la confianza en alza, buscará dar otro golpe frente a Cerúndolo y convertir en hito su estadía en Buenos Aires.

Desde aquel chico que se entrenaba a la sombra de Kvitova hasta esta versión madura que desafía a los favoritos, Kopriva construyó un camino silencioso pero firme. Y en el polvo de ladrillo porteño quiere seguir escribiendo su historia.