A quién iba dirigido el explosivo que estalló en la Escuela de Gendarmería

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Diego Gasparutti, exdirector de la Escuela de Gendarmería

El paquete explosivo que estalló este viernes en la Escuela Superior de Gendarmería, ubicada en Paseo Colón al 500, CABA, iba dirigido al exdirector del establecimiento, Diego Gasparutti. El hombre, comandante mayor retirado de 59 años, estuvo a cargo de la institución entre 2021 y mediados de 2024 y había regresado en las últimas horas para buscar unas encomiendas que le habían guardado.

Según reconstruyó Infobae de fuentes del caso, Gasparutti llegó al edificio cerca del mediodía. Tras hacer una pequeña recorrida por el lugar y saludar a excompañeros, pidió los paquetes que quedaban a su nombre. En total eran tres, que le habían llegado hace bastante tiempo. Estiman que llevaban guardados entre cuatro y seis meses. Las razones por las que no los buscó antes no están claras.

Cerca de las 13 horas, el exdirector de la Escuela de Gendarmería ingresó a una oficina ubicada en el piso 11 junto a otro comandante y abrió una de las encomiendas. Fue en ese momento cuando ocurrió la explosión.

Gasparutti y su compañero sufrieron heridas y fueron trasladados al Hospital Argerich. Uno de los comandantes tuvo lesiones por metralla en el pecho, mientras que el otro resultó con aturdimiento y pérdida de audición, además de leves quemaduras.

Fuentes que tomaron intervención en el caso confirmaron a Infobae que el exdirector de la escuela fue dado de alta en horas de la noche. Además de ellos, también hubo otros dos gendarmes que estaban en el mismo piso y que debieron ser asistidos en el lugar.

Diego Gasparutti, exdirector de la Escuela de Gendarmería, recibe un homenaje oficial de manos de otro oficial en una ceremonia

Por el atentado fueron evacuadas más de 300 personas y la Policía Federal Argentina fue convocada a analizar la escena. Intervino su División Explosivos y su Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista, o DUIA, con un expediente a cargo del juez Marcelo Martínez De Giorgi.

Según supo Infobae, el explosivo estaba envuelto en papel madera y fue activado con una batería de 9 voltios. Era simple pólvora, contenida en un caño de plástico, conectado con dos cables al mecanismo principal.

El mecanismo era tan artero como sencillo: estaba diseñado para volar en cuanto el paquete se abriera. La explosión causó que partes del artefacto cayeran al piso de la oficina.

Al cierre de esta nota, aún se desconocía el remitente del envío. La DUIA, entre sus tareas, deberá esclarecer la ruta del paquete y cómo llegó a la sala de correos de la Escuela de Gendarmería. También, si el mayor en cuestión es un blanco al azar, un nombre elegido por capricho, o si tiene un vínculo con el atacante hasta ahora desconocido.

Por lo pronto, dos hipótesis resuenan entre los investigadores. La primera apunta a un agente del caos, un terrorista suelto, sin intención alguna más que crear pánico. La segunda, a una posible venganza del hampa. En todo caso, el mayor en cuestión se vuelve el testigo crucial del caso.

Este sábado, horas después del episodio que movilizó 11 móviles de emergencia entre SAME, Bomberos, Policía de la Ciudad y Policía Federal Argentina, el edificio de la Escuela de Gendarmería se encontraba con las persianas que dan a la calle bajas. Adentro todavía trabaja personal especializado que busca pruebas para la investigación.

“Como es un instituto escuela, los fines de semana está sin actividad. Por el momento la seguridad está reforzada por el caso”, aseguró una fuente.

Las fotos del explosivo

El paquete explosivo en primer planoLos restos de la bomba en la oficina donde estallóLas partes del explosivo cayeron al parquet de la oficina