
Un control realizado en el acceso al Complejo Carcelario N°2 de Cruz del Eje permitió identificar que un agente del Servicio Penitenciario de Córdoba intentaba ingresar al establecimiento con droga, disfrazada de embutido.
El procedimiento se activó cuando el personal penitenciario detectó que el guardiacárcel portaba un paquete con características inusuales y al inspeccionarlo detalladamente, constataron que los envoltorios estaban embalados y dispuestos en forma de “salamín”, lo que simulaba un producto alimenticio típico, pero en realidad ocultaba sustancias prohibidas.
La situación requirió la intervención inmediata de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), que se dirigió al establecimiento penitenciario para llevar a cabo las pruebas de campo correspondientes.
Según informó el portal El Doce.tv, las pericias confirmaron el contenido ilegal de los envoltorios: se trataba de cocaína y marihuana, sustancias reguladas por la Ley Nacional 23.737, que establece las penas para delitos vinculados a estupefacientes en Argentina. El agente fue aprehendido en el lugar y quedó a disposición de la Justicia.
Tras la aprehensión, el Servicio Penitenciario de Córdoba emitió un comunicado oficial para remarcar que los controles de ingreso se aplican de forma estricta tanto a visitantes y proveedores como al personal propio de la fuerza. La institución subrayó que estas medidas buscan prevenir el ingreso de objetos prohibidos y sustancias ilegales en los establecimientos bajo su órbita.
En el comunicado, la autoridad penitenciaria manifestó que “el narcotráfico y el delito no admiten ningún tipo de tolerancia, mucho menos cuando se trata de faltas graves cometidas por quienes tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad penitenciaria”.
Además de la causa judicial abierta por la infracción a la Ley 23.737, el expediente fue remitido al Tribunal de Conducta de las Fuerzas de Seguridad, el organismo encargado de evaluar el comportamiento del personal de seguridad provincial. Según el organigrama vigente, este tribunal puede definir sanciones disciplinarias que van desde la suspensión hasta la exoneración del servicio.
El Complejo Carcelario N°2 de Cruz del Eje es uno de los principales centros de detención de la provincia de Córdoba y aloja a internos procesados y condenados por distintos delitos.

A principios del mes de octubre, en un hecho con similares características, la seguridad en el sistema penitenciario de Córdoba quedó expuesta tras el arresto de un guardia que intentó introducir elementos prohibidos al Establecimiento Penitenciario N.º 5 de Villa María.
El episodio ocurrió durante un control estándar que incluyó escáner de pertenencias y body scanner corporal, recursos clave en los procedimientos de prevención. El guardia adoptó una actitud evasiva, hecho que motivó una revisión minuciosa por parte de sus compañeros de turno.
Durante el control, los agentes hallaron dos envoltorios plásticos con una sustancia sospechosa y dos celulares ocultos entre las pertenencias del trabajador. El reporte fue elevado de inmediato a superiores, lo que derivó en la intervención de la FPA. Técnicos de la fuerza, mediante reactivos químicos, confirmaron la presencia de clorhidrato de cocaína. Aunque la cantidad exacta no se informó, las autoridades judiciales subrayaron la gravedad del intento de ingreso, calificado como delito según la legislación actual.
El guardia fue arrestado e imputado por tenencia de estupefacientes, según la ley vigente sobre drogas ilícitas. Desde el Servicio Penitenciario de Córdoba comunicaron la apertura de un sumario administrativo para determinar responsabilidades y eventuales sanciones.
El caso fue notificado a la Dirección de Prevención, la División de Investigaciones y la Fiscalía de turno, organismos que ahora avanzan con el análisis del hecho. La investigación busca establecer si el agente actuó junto a internos u otras personas ajenas al penal. Una de las líneas abre la posibilidad de vínculos con estructuras que operan desde las cárceles mediante celulares introducidos irregularmente.



