
Lidia Esther Lobo se convirtió en un personaje insólito en el sinuoso y letal mundo de las viudas negras argentinas. La joven, detenida a comienzos de diciembre pasado en Choele Choel, Río Negro -donde se había refugiado con su familia, acusada de dos ataques en las zonas de Núñez y Caballito- se volvió viral gracias a las fotos de su arresto, difundidas por la Policía de su provincia.
Así, Lidia llegó a decenas de artículos periodísticos y páginas de memes internacionales, que le dieron un curioso apodo. Un reel de Instagram que repitió su historia, revelada por este medio, acumuló 4,8 millones de vistas. Tras su arresto, la jueza Ángeles Maiorano pidió el traslado de Lidia Esther a los tribunales porteños para indagarla. La acusada negó los hechos tras dormir una noche en una camioneta de la Policía Federal. Cumplió 21 años en una celda porteña cinco días más tarde.
Su modus operandi, al menos según la imputación en su contra, se diferenciaba del empleado por las viudas negras promedio. Lidia Esther no atacaba de inmediato tras conocer a sus víctimas por apps de citas para drogar el trago y robar; entablaba relaciones de mentira, como una falsa amante. Los botines, sospechaban investigadores, se gastaron en sus cirugías estéticas.
Ahora, la presunta viuda negra viral suma una tercera denuncia en su contra, esta vez en la Justicia de Lomas de Zamora. La víctima: un jubilado.

La denuncia en cuestión está radicada en la UFI N°8 de la jurisdicción, especializada en delitos económicos, a cargo del experimentado fiscal José Grieco. El jubilado se presentó como particular damnificado con su propio abogado. Hoy, Grieco aguarda indagar a Lidia Esther con la disposición conjunta de la causa porteña. El fiscal había ordenado allanamientos, luego de encontrar su domicilio en Constitución antes de su fuga a la Patagonia.
El botín fue notable, quizás el mayor en la corta carrera arácnida de Lidia: 35 mil dólares, más una serie de relojes y cadenas. Según fuentes del caso, desvalijó al hombre lomense tras un supuesto falso affaire. Luego de los robos, aseguran fuentes judiciales, le enviaba fotos del botín.
En todo caso, esta forma de atacar no era algo nuevo para Lidia Esther.

Los otros casos
El 30 de mayo de 2025, la joven rionegrina supuestamente drogó a un hombre en el barrio de Caballito. Le robó 4 mil dólares, una guitarra eléctrica y un par de aros de oro. Luego, le vació la billetera virtual a su blanco, para llevarse más de $5 millones. Pidió delivery antes de escapar: un repartidor en bicicleta le trajo un chocolate.
A su víctima anterior, un hombre de Núñez, le montó un teatro con una falsa relación de diversas visitas para desvalijarle el departamento con $150 mil pesos, electrodomésticos varios y su computadora luego de condimentarle el fernet.
El hombre, al despertar, le reclamó a la joven por WhatsApp por lo presuntamente robado; Lidia le habría pedido un millón de pesos para recuperar el botín. La causa por este hecho quedó en manos del fiscal José Campagnoli.



