La historia de la empresa que organiza el caos de los datos en la región

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OpenAI invierte millones en chips de IA, pero sus servidores no cuentan con la suficiente electricidad. (Imagen ilustrativa)

Es posible que para muchas empresas la “Gobernanza de Datos” suene todavía a un término técnico reservado para grandes corporaciones de Silicon Valley, pero la realidad es que el activo más valioso de las organizaciones hoy en día —su información— suele estar en un estado de caos. Y en Argentina y la región aún más: cuando Daniel Monastersky y Facundo Malaureille (abogados y especialistas en protección de datos) comenzaron a analizar el mercado, notaron una brecha peligrosa. Las empresas invertían millones en tecnología para acumular datos, pero casi nadie sabía quién era el “dueño” de esos datos, si eran de calidad o si cumplían con las normativas legales cada vez más estrictas.

Los fundadores de Data Governance Latam vieron venir la ola regulatoria (como la LGPD en Brasil o el RGPD europeo) y la necesidad imperiosa de orden. “No es solo un tema de abogados ni solo un tema de ingenieros; faltaba un traductor entre ambos mundos”, explican. Esa visión fue el eje para fundar una consultora boutique que hoy se posiciona como referente regional.

Hace un año, la firma dio un golpe de timón estratégico para consolidar su expansión: la incorporación de Pablo Mlynkiewicz como socio y Head of Data Governance. Mlynkiewicz, con un pasado de peso liderando estrategias de datos en gigantes como Naranja X, Telecom y Arcos Dorados, llega para aportar la visión de negocio y “escala” que la consultora necesita para su próxima etapa.

Más allá de las multas y regulaciones, ¿qué indicio tuvieron de que había que crear una empresa de nicho?

Daniel Monastersky: Veíamos que el gobierno de los datos y la privacidad iban por carriles separados del negocio. Los abogados decían “no se puede” y los de marketing decían “necesito los datos ya”. Faltaba gobernanza. Vimos que el 80% del tiempo de los analistas de datos se perdía simplemente tratando de encontrar y limpiar información. Ahí entendimos que había un dolor de mercado enorme que nadie estaba atendiendo de forma integral.

Ustedes no solo implementan, sino que también enseñan. ¿Qué rol juega la formación académica en su estrategia?

Facundo Malaureille: Es uno de nuestros pilares centrales. Desde el 2020 dirigimos junto a Daniel la Diplomatura en Data Governance & Privacy en la Universidad Austral. Hoy, es la propuesta académica más destacada y relevante de la región en estas materias. No lo vemos como algo separado de la consultora, sino como parte del mismo ecosistema: allí formamos a los profesionales que luego liderarán el cambio cultural en sus organizaciones. Estar al frente de la cátedra nos obliga a estar siempre un paso adelante en las tendencias y nos da una legitimidad técnica que el mercado valora mucho.

¿Cómo se crea un mercado de “Gobierno de Datos” cuando muchas Pymes todavía luchan por digitalizarse?

Facundo Malaureille: Al principio es evangelización pura. Tuvimos que explicar que el desgobierno de datos sale caro. No solo por una posible multa por incumplimiento de privacidad, sino por la ineficiencia operativa. Si tu CEO toma decisiones con datos erróneos, pierde dinero. Nuestra propuesta fue integral: no vendemos solo el “sello de cumplimiento”, vendemos eficiencia. Construimos capacidades internas en los clientes para que, el día de mañana, ellos mismos puedan gestionar sus activos de información.

La incorporación de Pablo Mlynkiewicz marcó un antes y un después. ¿Qué buscaron con este fichaje?

Daniel: Pablo es una figura clave en el ecosistema. Él estuvo “del otro lado del mostrador” como CDO (Chief Data Officer) en grandes compañías. Conoce los dolores reales de implementar estas estrategias en estructuras complejas. Su llegada nos permite dejar de ser solo consultores externos para convertirnos en partners estratégicos que entienden el negocio. Con él, reforzamos la pata técnica y de gestión pura del dato, complementando nuestro fuerte background legal en materia de protección de datos.

En un mercado lleno de consultoras tecnológicas gigantes, ¿cuál es su diferencial?

Pablo Mlynkiewicz: La diferencia es que nosotros no queremos venderte un software millonario y desaparecer. Nosotros entramos a ordenar la casa, a definir roles, procesos y personas. Somos agnósticos a la tecnología. Además, tenemos productos únicos como el Privacy Mystery Shopper, donde auditamos los procesos de atención al cliente para ver si realmente cumplen con las políticas de datos que dicen tener. Ese nivel de detalle y especialización no lo encontrás en una “big four” generalista.

¿Cómo manejan el desafío de operar en una región con legislaciones tan dispares?

Facundo: Ese es justamente nuestro valor agregado. “Latam” no es solo un nombre, es nuestro enfoque. Conocemos las diferencias entre la ley de Argentina, la de Brasil, la de Colombia. Adaptamos las mejores prácticas globales a la realidad latina. No intentamos imponer un modelo europeo “copy-paste”, sino que diseñamos trajes a medida para la cultura empresarial de nuestra región.

¿Cómo sigue el 2026 para Data Governance Latam?

Daniel: El objetivo es la expansión regional agresiva y la educación. A través de alianzas estratégicas estamos llegando a clientes más grandes en más países. También estamos poniendo mucho foco en la capacitación; queremos formar a la próxima generación de CDOs (Responsable de Gobierno de Datos) y DPOs (Delegados de Protección de Datos) de la región. El mercado ya existe, la necesidad es urgente, y nosotros tenemos la solución probada para resolverla.

Más info: www.datagovernancelatam.com