Francisco Sáenz Valiente aguarda la fecha. El empresario fue enviado a juicio a comienzos de este mes por la muerte de la modelo brasileña Emmily Rodrigues, una de sus invitadas en una fiesta VIP de consumo de champagne, tusi y cocaína.
Rodrigues cayó al vacío de una ventana del departamento, ubicado en un sexto piso de la calle Libertad, zona de Recoleta, poco antes de las 9 AM del 30 de marzo de 2023, tras varias horas de fiesta en el lugar. Sáenz Valiente realizó el primer llamado al 911 a las 9:13 AM, casi siete horas después de que Rodrigues llegara a su casa, convocada por Juliana Magalhaes Morao, brasileña también, amiga del empresario.
“Está como poseída”, dijo Sáenz Valiente sobre Emmily al operador de emergencias del otro lado de la línea. “Calmate”, le pide el empresario a la modelo al oírla gritar. Otros dos llamados al 911 ocurrieron en los minutos sucesivos. “Me están pinchando, por favor”, se escucha gritar a una mujer en plena llamada: “Me estás matando, hijo de puta”, continuó. “¡Te vas a caer!”, le implora otra mujer.
Poco después, Emmily cayó. Sáenz Valiente gritó en ese momento, con el 911 todavía del otro lado de la línea. La ambulancia llegaría poco después, junto con un patrullero de la Policía de la Ciudad.
Así, comenzaba uno de los casos más complejos y polémicos de la historia reciente, uno que mezcló dinero y droga, con una atmósfera de sexo en el límite borroso entre la fiesta y el crimen. El caso tuvo ciertos enigmas. Esos enigmas siguen sin una respuesta hasta hoy.

La historia hasta hoy
Los vaivenes en la causa fueron notables. Sáenz Valiente, hijo de una familia de terratenientes, dedicada a negocios como la minería, enfrentará a un tribunal luego de que a comienzos de este mes el juez Fernando Caunero aceptó el pedido de elevación a juicio de los fiscales Alberto Gentili y Mariela Labozzetta, cabeza de la UFEM, el área de la Procuración que investiga delitos de violencia de género. Catia y Aristides, los padres de Emmily son querellantes en la causa, con sus respectivos abogados, cada uno por su lado. Aristides, por ejemplo, es representado por el penalista Augusto María Cassiau.
Labozzetta y Gentili -que sucedió en la investigación a su colega Santiago Vismara- pidieron que el empresario de 55 años, miembro de los directorios de seis firmas, sea juzgado por los delitos de suministro de drogas y abandono de persona, con el homicidio culposo como posibilidad.
La fiscalía acusa al empresario de, básicamente, seguir la fiesta con droga servida en platos y tapas de libros que horas antes le había pedido por WhatsApp a “Ele”, su dealer, y de llamar tarde a la ambulancia. Sáenz Valiente continuó con el catering “pese al grado de ausencia de autodeterminación que aquella poseía en esas horas”, plantearon Labozzetta y Gentili en su pedido de elevación a juicio. Emmily murió semidesnuda: el top fucsia que cubría su pecho fue hallado en la habitación de Sáenz Valiente.

Su defensa, integrada por los abogados Facundo Orazi y Rafael Cúneo Libarona, pidió que el juicio se expediente lo antes posible. No es para menos. En los años previos, la fiscalía había impulsado la calificación de femicidio para Sáenz Valiente, que pasó seis días detenido en una celda de la Policía porteña.
El juez de instrucción Martín Del Viso -el primero de tres en pasar por el caso- lo liberó por falta de mérito a mediados de abril. Allí, habló de un “difícil contexto” y de un “particular episodio” aquella madrugada del 30 de marzo de 2023. Sáenz Valiente fue procesado por homicidio culposo en junio de ese año. A fines de enero, tras casi dos años sin novedades relevantes en la causa, el MPF decidió cambiar la calificación, un planteo que fue aceptado por el juez Canero.
Ahora, en un domicilio fijado ante la Justicia en la zona de Maquinista Savio, sin prisión domiciliaria, Sáenz Valiente y su defensa esperan lo que sigue. El proceso, tal vez, esclarezca las dudas que siguen hasta hoy.
Misterio 1: los 90 mil dólares en el departamento de Emmily

Una testigo del caso que declaró en el expediente y que se definía como una gran amiga de la víctima realizó una particular gira por los canales de televisión. Aseguró que Emmily había sido víctima de un plan macabro. “Acá hubo actos de violación”, aseguró a fines de abril de 2023, aunque el informe de la autopsia realizada en la Morgue Judicial por el forense Héctor Di Salvo había descartado cualquier tipo de abuso sexual.
Siete meses más tarde, la testigo fue blanco de una denuncia. La defensa de Sáenz Valiente la señaló ante el juzgado del caso por los delitos de falso testimonio y destrucción de pruebas. La acusación incluso alcanzaba a Arístides, padre de Emmily, acusado también de ocultamiento de pruebas.
De acuerdo al texto de la denuncia, “el 31 de marzo del 2023, entre las 17.00 y las 18.30”, un día después de la muerte de Emmily, la testigo “concurrió al departamento de Emmily RODRIGUES SANTOS GÓMEZ” en una exclusiva torre en la calle Doblas en Caballito para llevarse 90 mil dólares, 600 mil pesos argentinos, zapatos, joyas, una laptop Mac. Extrañamente, también la denunciaron por, supuestamente, descartar medicamentos que habrían pertenecido a la víctima, una versión
La prueba prinicipal de aquella denuncia fue una serie de capturas de una filmación de cámara de seguridad, que ilustran esta nota, marcadas por el sello de la Policía de la Ciudad, que investigó el caso. Allí estaba la testigo, con cara de susto y con la plata en la cama.

Lo que llamó la atención de la defensa, más allá del hallazgo de las cámaras, es que Catia Cilene Rodrigues, madre de Emmily y querellante, había realizado una denuncia por hurto el 1° de abril en la Comisaría 7B de la fuerza porteña. Aseguró que un hombre venezolano, cofirmante en el alquiler del departamento en la torre de la Calle Doblas, se había reunido con dos amigas de su hija para “sacar cosas” del lugar. El venezolano, incluso, habría permitido el acceso al edificio con su huella.
Insólitamente, después de la denuncia, en el mismo día, el dinero, la computadora y un teléfono fueron supuestamente entregados al padre de Emmily, según reconoció la segunda mujer que mostraron las cámaras en un expediente paralelo. Afirmó que su intención era, simplemente, preservar las cosas de Emmily porque, según la primera testigo, los padres de la víctima eran “muy humildes”.
“Incluso, hay una grabación de que estuvimos hablando con el padre y el padre obviamente afirma que le dio el dinero”, declaró la segunda joven.
Las preguntas son obvias: ¿de dónde salieron esos 90 mil dólares, para empezar? Al momento de su muerte, el perfil comercial de Emmily, con un DNI 95 millones, estaba totalmente en blanco, sin tarjetas de crédito, deudas bancarias o altas impositivas. Un link de OnlyFans aparecía en sus redes sociales, con escasa actividad.
El departamento de Emmily fue allanado el 20 de abril en busca de droga y medicamentos, sin que la Justicia supiera de esta situación completa. No se halló nada de valor en la redada. La denuncia de la defensa, aseguran fuentes cercanas al padre de Emmily y a Sáenz Valiente, finalmente, no prosperó.

Misterio 2: ¿hubo sexo aquella noche?
El sexo sobrevuela la historia del after en Recoleta, como presunto hecho, como hipótesis o como insinuación. La muerte de Emmily ocurrió “en un contexto sexualizado en el que Emmily Rodrigues Santos Gomes estaba semidesnuda”, según afirmaron los fiscales en su pedido de elevación a juicio.
En la casa “había también preservativos usados, juguetes sexuales, una camilla para masajes” y “Sáenz Valiente estaba en calzoncillos o short y con el torso desnudo, mientras escuchaban música y consumían drogas y alcohol”.
Sáenz Valiente negó la existencia de sexo durante la noche y que incluso, cerca de las 7 AM, Emmily comenzó a gritar “cosas religiosas” “en portugués”. Otra de las mujeres presentes aquella noche declaró Francisco que el acusado, en ningún momento tuvo una insinuación sexual hacia ella o ninguna de las otras chicas.

La querella aportó un testigo que había contactado al padre de Emmily por Instagram con ciertos detalles. “Yo fui conocido de ‘Francis’”, el apodo de Sáenz Valiente “y estuve en varios afters”, aseveró. El testigo resultó ser un empresario porteño de 53 años que tuvo diversos roces con la ley civil y penal en las últimas dos décadas. “Las chicas que están en la noche siempre tienen alguna amiga, o tratan de convencer a alguna amiga para ir a algún evento para que la acompañen. Siempre las convencen y hoy en día están todas trabajando”, declaró. En su testimonio, trató de prostituta a otra testigo del caso, sin dar más datos.
Al final, los preservativos hallados en la casa fueron peritados. El test forense dio negativo. El informe de la Policía arrojó que “no se verificó la presencia de sangre de origen humano, ni la presencia de antígeno prostático específico presente en fluido seminal”.
Misterio 3: la supuesta inyección

“Me pincharon”, gritó la mujer que sería Emmily. Una jeringa con émbolo, que contenía una sustancia incolora, fue incautada en el departamento, luego peritada por Gendarmería.
El forense Héctor Di Salvo, que realizó la autopsia, identificó 27 lesiones en el exterior del cuerpo de Emmily: ninguna era compatible con una punción propia de una inyección. Sin embargo, una pericia de parte de la querella -que no fue aceptada en la causa- habla de una “posible punzada” en la mano derecha de Emmily, “de la que la víctima se habría quejado en el segundo llamado a los servicios de emergencia”.
Sáenz Valiente dio positivo por cocaína, encontrada en su orina, pero no por sustancias inyectables. El estudio toxicológico al organismo de Emmily arrojó la presencia de MDMA y ketamina, ingredientes básicos del polvo tusi.
La pericia a la jeringa determinó la existencia de rastros de ketamina. El líquido incoloro, se estimaba, podría ser vaselina. ¿Emmily fue efectivamente inyectada? ¿Es de interés esto para la Justicia? Las palabras “inyección” y “jeringa” no figuran en las 104 páginas del pedido de elevación a juicio de los fiscales.
Misterio 4: ¿qué empujó a Emmily?

Todavía no existe una explicación total de la caída de Rodrigues. No hay nada en la causa que detalle por qué cayó al vacío. Había llegado a la fiesta de forma tranquila. La fiscalía no detalla tampoco el supuesto brote que sufrió. Habla, simplemente, de “una alteración”.
“Alrededor de las 07:00 horas, luego de un intercambio verbal con el imputado, Emmily Rodrigues Santos Gomes padeció una alteración repentina de su estado psíquico”, detalló la fiscalía.
“Es decir, pasó de la risa al llanto, su comportamiento se volvió errático, se desnudó parcialmente, desconoció la identidad de una de las participantes, se tornó agresiva verbal y físicamente, y cambió la expresión de su rostro infundiendo temor, todo lo cual evidenciaba que comenzaba a atravesar una crisis, producto del consumo de los estupefacientes ofrecidos”, continuó.
El alcohol en sangre de la víctima era de 1,0 gramos por litro, menos de la mitad de lo que tenía el cantante Liam Payne al caer de su balcón en Palermo. La pericia toxicológica no encontró en Emmily rastros de psicofármacos que expliquen una interacción tóxica. Pero tampoco existe un registro de historia clínica de patologías previas.
Para la querella de su padre, en cambio, no hubo brote alguno. Insiste con la teoría de que habría sido, lisa y llanamente, víctima de un asesinato.



